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El fútbol femenino atraviesa un momento decisivo en América Latina. Mientras algunas ligas de la región están consolidando proyectos deportivos, comerciales e institucionales cada vez más sólidos, en Chile seguimos discutiendo cuestiones básicas para el desarrollo de la actividad.
Por Javiera Moreno, presidenta ANJUF
Mientras en Chile seguimos discutiendo cuestiones que a veces son básicas, como implementos para entrenar, en otros países de la región el fútbol femenino ya está entrando en otra etapa.
Hace algunos días, la Liga MX Femenil anunció que se convirtió en la liga femenina más vista del mundo, alcanzando cerca de 70 millones de espectadores durante 2025. Solo en el Clausura 2026 acumularon más de 21 millones de espectadores antes de cuartos de final, con un crecimiento superior al 85% respecto al año anterior.
Pero las cifras no son lo más importante. Lo importante es lo que hay detrás de ellas. México está hablando de desarrollo juvenil, de expansión de audiencias, de internacionalización de su liga, de coordinación estratégica con la selección nacional y de objetivos deportivos concretos hacia el Mundial de 2027 y los Juegos Olímpicos de 2028. Están discutiendo cómo seguir creciendo.
En Chile, en cambio, todavía seguimos peleando por condiciones mínimas. Seguimos necesitando contratos durante todo el año, acceso digno a salud y acompañamiento médico para las jugadoras. Seguimos necesitando más transmisión y cobertura para que el fútbol femenino exista realmente de cara al país.
Y también seguimos necesitando una liga verdaderamente autónoma, que no dependa de los resultados, prioridades o crisis de las ramas masculinas. El desarrollo del fútbol femenino no puede seguir condicionado a cuánto sobra después; necesitamos estructuras propias, planificación propia e inversión sostenida.
Como sindicato, creemos además que parte importante de ese futuro pasa por fortalecer institucionalmente el fútbol chileno. La ley que separa la ANFP de la Federación de Fútbol ya fue aprobada. El desafío actual está en la redacción del reglamento, un proceso clave que es una oportunidad concreta para avanzar hacia una liga más autónoma, con mayor capacidad de planificación y desarrollo, tal como ocurre en México y otras ligas que han entendido que el crecimiento del fútbol femenino requiere estructuras propias.
No queremos que Chile mire el crecimiento de otras ligas solo desde la distancia o la admiración. Queremos que exista voluntad real para construir acá un proyecto serio, sostenible y digno para las futbolistas. Porque el talento existe. Lo que falta es voluntad de los clubes.
El fútbol femenino atraviesa un momento decisivo en América Latina. Mientras algunas ligas de la región están consolidando proyectos deportivos, comerciales e institucionales cada vez más sólidos, en Chile todavía seguimos discutiendo cuestiones básicas para el desarrollo de la actividad. Ya no podemos seguir romantizando la precariedad. El desarrollo del fútbol femenino requiere inversión, planificación y compromiso institucional.
Las jugadoras ya hicieron su parte durante años. Ahora el fútbol chileno tiene que estar a la altura.
Javiera Moreno
Presidenta ANJUF
Foto: Kristina Saavedra / contragolpe.cl







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