Christiane Endler y OL Lyonnes clasifican a play-offs en Francia
Como cada 8M, los clubes se llenaron la boca con la igualdad y el reconocimiento a sus mujeres, con textos hechos por la IA y con realidades que no se condicen con esas palabras.
Según la RAE, «diatriba» significa discurso o escrito acre y violento contra alguien o algo. Y, como siempre, la editorial del 8 de marzo de Contragolpe es exactamente eso. Porque ¿salir en alabanza de algún club en 2026? Les recomendamos que se compren una silla y se sienten a esperar, porque hoy dejaron un montón de migajas en redes sociales. Y sabemos que durante el año se van a encargar de demostrar que las promesas de igualdad solo eran palabras vacías.
Todos los equipos se llenaron la boca reconociendo a sus mujeres con unos cuatro o cinco valores que asocian a ellas. Pero, ups, “reconocemos” es la primera palabra que sugiere ChatGPT cuando le pides “ideas de textos para publicar en redes sociales el 8M si soy un club de fútbol femenino”. Porque ¿realmente hay reconocimiento a sus mujeres? Mmm, no me parece.
Es muy fácil agradecerles por la entrega mientras deciden echar a cada jugadora que pide que esa entrega se traduzca en mejores sueldos… Porque a ella y sus compañeras les pagan el mínimo legal. Qué sencillo es reconocerlas mientras mantienen al entrenador que ya ha sido denunciado varias veces por malos tratos, y permiten que haya vulneraciones laborales día sí y día también.
Fácil agradecerles por su aguante, cuando lo que tienen que aguantar es bañarse sin agua caliente en el complejo, que les den uniformes de años anteriores, y tener que jugar en canchas de entrenamiento… Para aún así conseguir resultados. Que los sueldos bajos, que no da para buscar alguien que transmita, que la plata de los sponsor se va para los hombres, que los torneos son cortos, y podríamos seguir enumerando.
Qué rabia da tener que escribir lo mismo todos los años. Pero es que el torneo empieza en cinco días más y aún hay clubes que no han cerrado plantel. Otros que apenas empezaron su pretemporada. Y algunos que todavía no firman el contrato de sus jugadoras para evitarse un mes completo de sueldos. Porque son ordinarios, y ese reconocimiento con el que se llenan la boca en redes sociales es solo gracias a su equipo de prensa, y no a sus dirigencias.
Su igualdad es discurso y nada más, porque a los hombres de sus clubes jamás les darían estas condiciones. A ellos no les descuentan plata de los premios. Tampoco los mandan a operarse por fuera porque juuusto estaban a punto de terminar contrato. Ni menos los hacen ir a jugar a tres pueblos de distancia para no gastar plata en guardias.
Este año un club volvió luego de dos años sin competir, porque se retiraron por presupuesto. Y al mismo tiempo otro club se retiró, desde Primera División, por el mismo motivo. Qué triste es tener que vivir estas dualidades en una época en que tenemos el 100% de los contratos, se imponen multas más altas a los clubes, hay sindicato de jugadoras y un suma y sigue de mejoras sustanciales.
Todavía falta mucho, porque ayer se celebró el Día del Fútbol Femenino Sudamericano, y destacaron el talento, el impacto de las mujeres, que ahora hay ídolas y el crecimiento de la disciplina. Pero de igualdad cero, si la Libertadores sigue durando dos semanas y en los Sudamericanos se juega día por medio. Las Eliminatorias todavía son a una rueda y los premios por participación casi imaginarios.
Y no nos hagan hablar de los cuerpos técnicos incompletos, o con personas poco calificadas. O de los coordinadores que se dejan los uniformes para ellos y los venden por fuera. O de los encargados de prensa que se encaprichan de jugadoras y lo evidencian en las redes sociales del club, porque les juro que no terminamos nunca.
Qué ganas de no tener más diatribas por la igualdad y que el próximo 8M la editorial sea agradeciendo que llevamos un mes de torneo. O que el ascenso se juega sin grupos geográficos. O simplemente que abrieron el Estadio Nacional para La Roja y volvimos a clasificar a un mundial. Pero ese futuro que se veía brillante y lleno de mejoras se ve poco auspicioso por culpa de quienes se llenan la boca con promesas que nunca cumplen.
Foto: Gentileza







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